¡La cartuchera nueva!

 

Es curioso cuantas cosas atesoramos y las dejamos ocupar un lugar en nuestros corazones. Con el tiempo nos vamos llenando de actividades que no necesitamos.

Hoy, en la tarde, salí con mi esposa al mall de la ciudad y compramos mochilas para nuestros hijos, aprovechando que estaban de oferta. Igual me hice de un pequeño bolso multiusos, de esos para guardar cosas pequeñas. La verdad no se porque lo compré, pero sentí aquel impulso divino e inexplicable de hacerlo y lo hice.

Al llegar a casa, al entregar las mochilas a nuestros hijos, Sophie exclamo: - ¡Papito te has comprado una cartuchera nueva! – .

Eso me sorprendió, e hice una de mis caras raras, de esas que suelo hacer. Llena de gestos.

La frase de mi hija me causó gracia, pues ella estaba pensando en una de sus cartucheras, de esas para guardar todas sus pinturas de colores y marcadores. Mientras tanto me seguía preguntando porque rayos había comprado esta “small bagpack”, no tenía sentido. Empecé a inquirir no menos de una vez: ¿Para que necesito otra de estas cosas?

No fue hasta la noche, después de nuestra caminata, cuando entré a la oficina y mientras deambulaba entre los libros recordé la exclamación de Sophie. Allí, justo en este instante la amigable voz del Espíritu Santo susurro a mi mente: - Aprende a dejar todo atrás, suéltalo… déjalo ir-.

En ráfagas de nanosegundos mi mente evoco recuerdos, sensaciones, circunstancias. Sentí lo mismo que el día de mi conversión, aquel día cuando lo perdí todo por seguir a Cristo. Fue como un cortocircuito, un éxtasis espiritual, un momento de sanidad interior.

Inmediatamente miré a mi alrededor y me enfoqué en mis herramientas habituales. Mis resaltadores para la lectura, micros corbateros, auriculares, pendrive…en fin todas estas cosas pequeñas que uso habitualmente para la lectura y elaboración de sermones. Las junte todas en la ¡nueva cartuchera de papi!

Es así como al pasar los días recogemos de todo mientras vivimos. No todo es necesario. Tiene un tiempo de vida útil,  de caducidad. Parecería como si nos convirtiésemos en una especie de museo. Atesorando reliquias sagradas, frustraciones legitimadas como santas, dolor innecesario y sobre todo recuerdos dañinos.

Esta experiencia me llevó a recordar Isaías 43:18-19 (PDT)

18 «No recuerden lo que pasó antes
    ni piensen en el pasado.
19 Fíjense, voy a hacer algo nuevo.
    Eso es lo que está pasando ahora,
    ¿no se dan cuenta?
Haré un camino en el desierto
    y ríos en tierra desolada.

Aunque es mejor leer todo el capitulo 43, para una comprensión amplia de esta enseñanza. La verdad es que El Espíritu Santo usó su espada, la Biblia, para ilustrar y fijar en mi mente la salida a algunos de mis dilemas personales y también lo quiere hacer contigo.

Por eso con toda certeza puedo decirte: Ama al Señor, sírvelo apasionadamente y Él se hará cargo de las consecuencias por tu lealtad a Su nombre.

Me parece que también debes aprender a dejar todo atrás, a soltarlo… a déjalo ir.


By Koheleth P.

Comentarios

Entradas populares