NECESITAMOS PASTORAS LLENAS DEL ESPIRITU SANTO.
“…No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales” Zacarías 4:6
¿Qué convierte a una mujer en un arma detonante contra el mal?
R: su intimidad con Cristo.
¿Qué la convierte en un arma útil en las manos de satán?
R: Obedecer el susurro satánico.
Sutilmente el enemigo de la humanidad persuade a muchas mujeres para robarles
la dignidad y para tapar sus ojos de tal manera que no vean con cuanta estima y
amor fueron creadas.
No hay nada peor que una mujer padeciendo el ataque satánico/psicológico de la
"loba herida". Llena de rabia, odio contenido y cocinando en su
corazón deseos de venganza.
Su libertad está en Cristo. Todos necesitamos convertirnos al Señor. Pero debemos entender que una persona que cree en Cristo no puede ser abandonada, debe ser discipulada.
Las mujeres a través de todas las edades han demostrado
pasión por el Señor muy a pesar que muchas puertas se les han cerrado, ha
podido más su devoción por Cristo que las pruebas de la vida. La historia y la Biblia están llenas de ejemplos vivos de mujeres levantando el estandarte del
evangelio. Ese es el ejemplo que debemos imitar y fortalecer.
Por eso nuestro clamor en este tiempo es: "Necesitamos pastoras llenas del Espíritu Santo"
Necesitamos mujeres llenas del Espíritu Santo deteniendo el avance del reino de las tinieblas, pastoreando mujeres para guiarlas a descubrir sus dones y usarlos para la Gloria de Dios.
Mientras pasa el tiempo necesitan el espacio para liderar y ser pastoreadas por otras mujeres maduras en la fe de Cristo. No le podemos quitar a la Comunidad de la fe y a la sociedad en general el valioso liderazgo femenino.
En la actualidad está en auge la ideología de género, la misma que a cobrado muchas vidas de hombres inocentes: ancianos, niños e infantes. Por ser la precursora de ideologizar y confundir a nuestras adolescentes. Esta ideología victimiza a la mujer y la cosifica. La convierte en un objeto que puede usarse y luego desecharse cuando ya no es útil a los intereses políticos. Es un proceso sistemático de sensibilización de la identidad femenina para seducir a mujeres jóvenes con sanas aspiraciones de libertad y equidad. Y convertirlas en armas contra la masculinidad, el bien común y la sociedad en general.
Es lo que vemos actualmente en nuestras calles, señoritas siendo usadas como carne de cañón, como un ejército gratis para llevar a la práctica los viles propósito de ideólogos oportunistas que intentan hacerse de un poco de fama y para eso no desestiman ninguna maña que puedan usar para destruir a la mujer y a la sociedad.
Y lo que es peor, aunque suene difícil de creer, también tenemos a las ideólogas de genero invadiendo las comunidades de fe. De a poco se han hecho de influencia sobre mujeres dentro de la iglesia. Las han seducido con sus artimañas y falacias. Han logrado convencerlas con el mismo discurso: Que son victimas y que el culpable es el hombre y la sociedad en general.
Pero tampoco les ha parecido poco han ido más allá en su maléfica misión de oponerse a los designios de Dios. También, en sus intentos de destrozar todo lo bueno, pretender destruir toda influencia masculina no solo de la historia sino de la Iglesia.
Sus estratagemas son fáciles de identificar, como la comparación popular que hiciera una profesora al respecto:
“la ideología de genero se vende con otras causas justas para asegurarse de ser tomada en cuenta ya que por si misma la sociedad le ofrece resistencia. Es como si compraras un hot-dog, pero la salchicha esta pasada de su fecha de caducidad, le pondrán muchos aderezos encima, te regalarán la bebida y a precio de promoción. Todo con tal de asegurarse de que compres y no perder la inversión de la salchicha. Así es la ideología de género, se asegura de estar presente en causas nobles, humanitarias y loables, ya que sola no puede perpetrarse”
Tanta verdad en un sincero dialogo en una calle cualquiera mientras comía un hot-dog.
Toda esta planificación para destruir a la mujer no proviene de otro sino el mismísimo enemigo de la humanidad, aquel ser despreciable que desde el Edén a fastidiado la felicidad del ser humano susurrando su veneno infernal.
Muchas universidades, como esta de moda, ofrecen en su malla curricular ideología de género, hasta post grados. Lo que lleva a los graduados a fuerza de presión para sacar algo de redito de la inversión económica. Buscan trabajos en sectores estratégicos de la sociedad y presentan sus proyectos ideologizantes para devengar el tiempo y dinero invertidos en dichas mentiras.
A todo esto, nuestro clamor persiste: "Necesitamos pastoras llenas del Espíritu Santo"
Pues la ideología de genero al estar enquistada en el mundo académico, es de fácil receptividad para nuestros estudiantes, ya que al tener cerca esta peligrosa ideología. Son confundidos a fuerza de presión y coerción. Sus mentes ávidas de conocimiento, reconocimiento y aceptación caen sutilmente sin prestar oposición.
La deducción es lógica: -Ya que, si está presente en la universidad y hay tantos docentes con post grados en esto, debe ser bueno-.
Así contaminan con ideología de género, feminismo, comunismo, socialismo y demás ideologías perturbadoras la mente de nuestros hijos. Luego las tan evidentes consecuencias que vemos en nuestra sociedad.
De esta influencia satánica no se escapan nuestras comunidades de fe, tenemos clérigos sosteniendo y defendiendo estas ideologías destructivas como amigables con el evangelio. Principalmente a hermanos de corte e influencia liberal-progresista.
Por eso nuestra plegaria de hoy: "Necesitamos pastoras llenas del Espíritu Santo"
No es solamente con buenas intenciones ni sentido del deber que se logra vencer las herejías, sino con el poder espiritual otorgado por Dios a su Pueblo Santo.
Las mujeres están en peligro y la Iglesia debe responder por ellas. Capacitando y entrenado a pastoras para que sean Luz en medio de las tinieblas. Ejerciendo docencia acerca de la maléfica ideología de género. Pues su intención no ha sido llegar para liberar a la mujer de su pecado, sino esclavizarla/dominarla y sujetarla a servidumbre, al engaño y la desilusión.
No es posible que tengamos en medio del pueblo de Dios mujeres enfermas de este veneno ideológico, asumiendo una posición a favor de la ideología de genero como respuesta a los dilemas de la mujer.
Es Cristo quien pelea por ellas y el Padre Santo quien da la cara. Pero no para caer en la trampa de la victimización, sino para empoderarlas en la ideología del Reino de Dios.
Hombres y mujeres juntos caminando de la mano del Señor Todopoderoso, para salvar a la mujer y al hombre de las garras del pecado manifestado en sus diversas caras.
¡Dios bendiga a
la mujer, hoy, mañana y siempre!
By
Koheleth P.

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