Mi biblia y yo, disfrutando caminar con Cristo. Parte 1
Cada día somos más luchando contra corriente, contra-mundum. Contra la
decadencia del sistema de este mundo que se cae en pedazos. Que bueno es Dios
que no nos abandona ni nos deja perdernos. Que bueno es Dios que nos cobija con
su fuego santo para atravesar las circunstancias difíciles de la vida y
aprender a mirar a El como Salvador y proveedor.
No puedo dejar de agradecer a Dios por tanto amor recibido, por su lealtad y protección. Un sincero agradecimiento desde esta trinchera a todos los que son parte de mi vida, desde el pasado y durante el presente.
No me canso de evocar a Dios a cada instante, de pensarlo y cuando el trae
recuerdos a mi mente, puedo ver solo su infinito amor en acción. De ida y vuelta
El a estado presente, guiándome y preservando mi vida.
No puedo más que en un ejercicio de honestidad ser grato con El y no dejar
que cada día pase desapercibido sin entregarme a sus poderosos brazos, para sentir
su inmenso cariño de padre.
Todos los días deberíamos estar prestos a elogiar su nombre y a cantar las
grandezas que El sigue haciendo hoy.
Dios nos inspira, motiva y satisface por completo.
No hay nadie igual a Jesucristo.
Por eso no deberíamos esperar tocar fondo para buscarlo en oración y
lectura bíblica, pese a esto. El sigue siendo ejemplo de paciencia. Con todo no
es sano descuidar nuestra comunión. Como diría la profesora Susane Smith “piérdelo
todo menos tu tiempo con Dios”.
A esto siendo todavía más honesto, tengo que preguntarte:
¿Cuánto tiempo pasas a solas con Dios diariamente?
No es posible que sigamos esperando que las cosas cambien, sean mejores si
no estamos pasando tiempo de calidad con el Espíritu Santo.
No hay razón alguna para pensárselo mucho, es cuestión de decisión y
determinación. Valentía y astucia.
Agarra tu biblia y empieza a disfrutar tu caminar con Cristo.
Hace poco empecé una serie de devocionales personales con MI Señor Dios,
denominado: Mi biblia y yo, disfrutando caminar con Cristo.
No puedo recordar una sola vez que mí Señor no me haya hablado y satisfecho
mi necesidad tan imperiosa de Él, aquella hambre y sed de justicia. Estar con
El a solas es todo lo que tengo y donde radica la esencia de mi existencia. No puedo
pasármela ni un solo instante sin necesitarlo. Es como si fuéramos dos
excelentes amigos, donde el es quien tiene mas experiencia en todas aquellas
cosas de la vida.
Admiro a Jesucristo, por todo lo que El es y por como se las arregla para
vivificarme. Siento su mirada penetrando toda mi alma, todas las excusas que
puedo llegar a dar por miedo o flojera, El las consume con su compañía.
No debo esperar mucho para que suceda, que mas de El se impregne en todo mi
ser, pero tambien entendí que puedo llegar a autoengañarme si dejo de ser
honesto. Si solo intento, en ráfagas de segundos, pretender atrevido dejar filtrar
un pensamiento indigno que hiera su hermosa santidad.
Pese a ello, Jesús no me trata como lo merezco. Pues no siempre estoy con
el animo de resistir la tentación. El me sostiene con amor y paciencia,
demuestra misericordia y puedo sentirla como una ducha refrescante sobre mi
conciencia, cuerpo y corazón.
No hay razón legítima, para que deje de confiar en Él. Sin embargo, aún podría
distanciarme de El y ser engatusado por el diablo y sus secuaces en la tierra. Si
me dejo y no presento frontal oposición al enemigo de la humanidad.
Con esto en mente, quiero invitarte a repasar algunos pasos importantes
para enfocarte en disfrutar tu caminar con Cristo.
Todo empieza reconociendo nuestra unión a Cristo. Somos de El y nada es mas importante que definirnos así
desde este momento y para siempre.
Es muy interesante lo que leemos en 2 Corintios 5:16-17 Dios
habla Hoy:
16 Por eso, nosotros
ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes
pensábamos de Cristo según tales criterios, ahora ya no pensamos así de él. 17 Por lo tanto, el que está unido a Cristo es
una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo
nuevo.
Cuando la Biblia describe
esta unión con Cristo, lo dice en el sentido de pertenencia y de posición.
Le pertenecen a Cristo
todos los que lo han aceptado como Señor y Salvador personal. Están en Cristo
todos los que deciden entregarse a Él. Desde ese mismo instante Jesucristo
empieza a transformarnos de adentro hacia afuera.
Una vez que invitamos al
Señor a entrar en nuestras vidas y tomar el control, ya nada es igual solo
mejor. Desde este instante empieza la nueva vida marcada por un antes y un después
de Cristo. AC/DC.
Es lo que ahora empezaremos
a contarle a otros: “Cristo vive en mi por la fe y hará de mi una persona
mejor cada día”.
Entendamos algo muy
importante. Dios no es mentiroso, por eso desde el principio nos dice que va a
pasar con nosotros al confiar en Cristo. El quiere que tengamos claro el
panorama de lo que va a suceder con nuestra vida. Como decimos comúnmente,
tener la película clara y verla completa.
Fijémonos en lo está escrito en Efesios 1:17-18 Dios
Habla Hoy
17 Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, al glorioso
Padre, que les conceda el
don espiritual de la sabiduría y se manifieste a ustedes, para
que puedan conocerlo verdaderamente. 18 Pido que Dios les ilumine la mente, para que sepan cuál es la esperanza a la que han sido
llamados, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da al pueblo
santo…
Así empieza nuestra nueva vida. Dios nos
da conocer que es lo que vamos a tener al estar unidos a Cristo:
- El don divino de la sabiduría manifestado en cada uno de nosotros,
las nuevas personas.
- La certeza de conocer a Cristo de verdad.
- Mente iluminada.
- Llamados a vivir en Esperanza.
- Y la herencia que tenemos como pueblo Santo.
Dios sabe que sin dirección podemos
desbocarnos, por eso nos guía fácilmente hacia la meta, desde el inicio. El te
creo a ti y a mí con un propósito muy grande y lo tenía listo desde mucho antes
que naciéramos.
Recién estamos empezando, debemos ir
despacio, paso a paso, para ir aprendiendo bien cada detalle en esta aventura
de caminar con Cristo.
Bueno tú te preguntarás ¿Qué significa
ser una nueva persona?
Caminemos juntos para ir descubriendo y
asimilando lo que significa ser una nueva persona.
Empecemos comiendo el pan del cielo,
devorando con hambre espiritual el siguiente pasaje de la Biblia. Leamos con curiosidad
y respeto:
Efesios 1:3-23 Dios Habla Hoy
3 Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues en
Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones
espirituales. 4 Dios
nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para que fuéramos
santos y sin defecto en su presencia. Por su amor, 5 nos había destinado a ser adoptados como
hijos suyos por medio de Jesucristo, hacia el cual nos ordenó, según la
determinación bondadosa de su voluntad. 6 Esto
lo hizo para que alabemos siempre a Dios por su gloriosa bondad, con la cual
nos bendijo mediante su amado Hijo. 7-8 En
Cristo, gracias a la sangre que derramó, tenemos la liberación y el perdón de
los pecados. Pues Dios ha hecho desbordar sobre nosotros las riquezas de su
generosidad, dándonos toda sabiduría y entendimiento, 9 y nos ha hecho conocer el designio secreto
de su voluntad. Él en su bondad se había propuesto realizar en Cristo este
designio, 10 e hizo que se
cumpliera el término que había señalado. Y este designio consiste en que Dios
ha querido unir bajo el mando de Cristo todas las cosas, tanto en el cielo como
en la tierra.11 En Cristo, Dios nos había escogido de
antemano para que tuviéramos parte en su herencia, de acuerdo con el propósito
de Dios mismo, que todo lo hace según la determinación de su voluntad. 12 Y él ha querido que nosotros seamos los
primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, para que todos alabemos su
glorioso poder. 13 Gracias
a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia
de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con
el Espíritu Santo que él había prometido. 14 Este
Espíritu es el anticipo que nos garantiza la herencia que Dios nos ha de dar,
cuando haya completado nuestra liberación y haya hecho de nosotros el pueblo de
su posesión, para que todos alabemos su glorioso poder. 15 Por esto, como sé que ustedes tienen fe en
el Señor Jesús y amor para con todo el pueblo santo, 16 no dejo de dar gracias a Dios por ustedes,
recordándolos en mis oraciones. 17 Pido
al Dios de nuestro Señor Jesucristo, al glorioso Padre, que les conceda el don
espiritual de la sabiduría y se manifieste a ustedes, para que puedan conocerlo
verdaderamente. 18 Pido que
Dios les ilumine la mente, para que sepan cuál es la esperanza a la que han
sido llamados, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da al pueblo santo, 19 y cuán grande y sin límites es su poder,
el cual actúa en nosotros los creyentes. Este poder es el mismo que Dios mostró
con tanta fuerza y potencia 20 cuando
resucitó a Cristo y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, 21 poniéndolo por encima de todo poder,
autoridad, dominio y señorío, y por encima de todo lo que existe, tanto en este
tiempo como en el venidero. 22 Sometió
todas las cosas bajo los pies de Cristo, y a Cristo mismo lo dio a la iglesia
como cabeza de todo. 23 Pues
la iglesia es el cuerpo de Cristo, de quien ella recibe su plenitud, ya que
Cristo es quien lleva todas las cosas a su plenitud.
Por lo menos leamos tres veces
este pasaje, para entender de que se trata. Después vamos a analizar cada
detalle, paso a paso. Imagina un bebe que está aprendiendo a dar sus primeros
pasos, necesita ser sostenido por los brazos de un adulto, para ser guiado y
protegido. Permíteme acompañarte y ser como un hermano mayor en este proceso.
Oremos: “Padre Santo confío en ti. Espíritu
Santo convénceme y destruye toda duda. Ayúdame en este proceso, guíame a permanecer
firme hasta el final y no soltarme de la mano de Cristo. Con amor, he aquí tú
hijo. Amén y amén.”
Leamos el verso 3. Alabado sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, pues en Cristo nos ha bendecido en los cielos con
toda clase de bendiciones espirituales.
Esto quiere decir que somos
bendecidos por Dios. Antes de estar unidos a Cristo, estabas maldito, marcado
por el pecado y separado de Dios. Estabas muerto en tus delitos y pecados. Pero
eso se acabó cuando le entregaste tu vida a Cristo. Desde ese momento estas
vivo para Dios. Debes tenerlo muy claro y avanzar sin miedo. Crecer en la fe no
es tarea fácil, pero tampoco estas solo. El apóstol Juan menciona que Jesucristo
vino para darte vida abundante. Esta es su voluntad para ti, desde ahora:
10 »El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he
venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10 DHH
Cualquier otra idea o forma
de pensar que no se ajuste a esta afirmación, que sea contraria y la niegue. Recházala,
no pierdas tiempo y créele a Jesús. Dejemos a Dios guiarnos y protegernos de
las calumnias contra Cristo.
El plan de Dios para tu vida
esta descrito en la carta de los Hechos 3:26, y dice: Cuando Dios resucitó a su Hijo, lo envió primero a
ustedes, para bendecirlos, haciendo que cada uno de ustedes se convierta de su
maldad.
Dios esta operando de forma espiritual, nos está
sanando y para hacerlo de manera eficaz debemos confiar en que Cristo sabe lo
que hace y dejarlo terminar su intervención espiritual en nuestro ser.
Sería ridículo estar en el quirófano, en una operación
delicada de corazón abierto y a la mitad cambiar de cirujano. Es ilógico, como
no es racional empezar algo y dejarlo a la mitad, a medias y mal hecho.
Recuerda que estamos aprendiendo a caminar, a dar
los primeros pasos y te estoy ayudando. No te desanimes. Tú puedes lograrlo.
Leamos el verso 4. Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para
que fuéramos santos y sin defecto en su presencia.
Esto significa que Soy escogido de Dios. Ósea
ya no soy cualquier persona que anda por la vida sin Dios y sin ley. Dios me ha
mirado con amor, a puesto sus ojos en mí y me ha escogido. Es lo que enseña el apóstol
del amor, San Juan, cuando narra en su evangelio lo que dijo Jesús al respecto:
“Ustedes
no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado
que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará
todo lo que le pidan en mi nombre.” Juan 15:16 DHH.
Dios te escogió, allí donde tu estabas, así como
eres y vivías. El fue a buscarte y te apartó exclusivamente para El. Eres suyo
y nunca te abandonará. Dios te ha llamado a vivir en santidad, no te preocupes
El mismo te enseñará como hacerlo:
Al contrario,
vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo…
1 Pedro 1:15 DHH
En la actualidad, el mundo en el que vivimos, nos
presiona a tal punto que nos aflige y desespera. Dios conoce cada una de esas circunstancias
que te hacen frente e intentan intimidarte. No olvides que ya no vivimos desesperados
como esas personas que te rodean.
Así lo dice Jesús. “Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión
conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he
vencido al mundo.” San Juan 16:33 DHH.
No te angusties, tampoco pierdas el tiempo comparándote
con los demás. Es sencillo, ellos no tienen paz porque no tienen a Cristo en su
vida. Tu no fuiste llamado a vivir desesperado. En cambio, nuestros
sufrimientos son distintos, no son como los de los demás. Nosotros si tenemos
esperanza. Lee con curiosidad el siguiente verso bíblico:
Porque el reino de Dios no es cuestión de comer o
beber determinadas cosas, sino de vivir en justicia, paz y alegría por medio
del Espíritu Santo. Romanos 14:17 DHH

Comentarios
Publicar un comentario