Cuaresma.


Cuaresma, para todos significa algo distinto.

Pero ¿Qué significa para ti, ahora y en este momento?

Sino es la única oportunidad o talvez la ultima para ponernos a cuentas con Dios de ¿Qué sirve todo lo demás?

¿Cuáles son tus motivaciones en este domingo antes de la pascua?

¿Qué quieres que Dios haga por ti?

El domingo anterior establecimos una aclaración necesaria entre mundanalidad y vida cristiana. La diferencia entre parecerse al mundo que rechaza a Cristo versus vivir para Cristo.

Entonces acordamos que este tiempo de cuaresma es para aceptar a Cristo como salvador y que se note de forma práctica. Ya que todos hemos pecado y herido la tierra que nos vio nacer.

Esta cuaresma no es un tiempo para jactarnos, como los fariseos, cuan observadores y guardadores de la ley somos. Este año fuimos obligados a mirar hacia dentro y no es posible que insistamos en seguir viviendo así.

Por lo tanto, debemos analizarnos a la luz de: Romanos 6:1-7 ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿Cómo podemos seguir viviendo en él? ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder[a] del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva. En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.

De este pasaje se desprenden los siguientes principios:

Identificarnos con Cristo. No solamente en el poder y autoridad. Sino en todos los aspectos de la vida. Nosotros no somos perfectos, pero El sí. Por lo tanto, podemos y debemos, aprender de Él. La sumisión al Padre y vida de oración autentica, por ejemplo.

Has pensado ¿por qué casi nadie se identifica con Batman? Pues la respuesta radica en que el hombre murciélago no tiene superpoderes como los otros superhéroes. Batman no es como los demás, luchar contra el mal le cuesta entrenar fuerte y construir sus propias armas de ataque.

Lo mismo pasa con nosotros, preferimos identificarnos con lo que atrae aclamación popular y no con lo que implica esfuerzo y dedicación. Resulta mas atractivo identificarse con cualquier ídolo de manufactura humana que con Jesucristo, pues pensamos que él no es fuerte. No entendemos que Dios es definitivamente superior. Ni siquiera merece comparación. Por eso debemos conocer al Señor e identificarnos con El.

Confesarnos cristianos, pero seguir a los ídolos. Es un hábito frecuente de la identidad mundana. Es sorprendente cuan rápido se nos pega el estilo de vida de los que rechazan a Cristo y cuan duro se nos hace imitar al Señor. Y eso acontece porque dejamos grietas abiertas en nuestro carácter por donde se filtran los malos ejemplos.

Cristo fue probado en el desierto. ¿Qué nos hace pensar que nosotros no debemos pasar un proceso similar? Después de una victoria viene la próxima prueba. Así funciona, no hay que bajar la guardia.

La meta no es pecar para que Dios quede bien, mas bien es abandonar los hábitos pecaminosos confrontándolos. Enfrentándolos a la cruz. Decirnos a nosotros mismos: - allí esta mi vieja persona, allí crucificada debe permanecer-.

Confrontar nuestra cultura. No todo lo que hacen los demás es malo, de todas formas, llevan en sí mismas la imagen de Dios. Pero tampoco todas sus prácticas son buenas. Mas cuando vemos claramente de que están llenos sus corazones.

En claro entonces que este tiempo de cuaresma debe ser visto como una oportunidad puntual para decidirnos a cambiar, dejar la mundanalidad y ser imitadores de Cristo en todas las áreas de la vida.


By Koheleth P.

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