Hacer lo que es bueno

¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!
Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia,
amar la misericordia,
y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6:8 NVI

Oremos para que las palabras anunciadas por el profeta hagan eco en nuestras conciencias y no olvidemos practicarlas hoy.

La mayoría del tiempo somos tan “espirituales” que olvidamos algunos asuntos prácticos de nuestra fe y el relacionamiento con los demás. En esta ocasión te invito a recordar lo que a veces preferimos olvidar.
 
MIQUEAS INICIA ENFATIZANDO: ya se te ha declarado lo que es bueno.
No debemos ignorar este énfasis con el que inicia este versículo bíblico. Es un deber hacer el bien. El peso de la cultura que nos rodea nos presiona de tal manera que nos hacemos los desentendidos con respecto a insistir en practicar lo bueno. Y lo bueno es lo que nos enseña Dios en Su Palabra.
 
HÁBILMENTE EL PROFETA ESCRIBE: ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor.
El cambio es desde nosotros. Empieza en ti y en mí, después en los demás. NO existen órdenes a medias, son directas y precisas. El cambio divino es por gracia, pero sí le costó a Jesús su vida. Tú debes por amor obedecer a Cristo y dirigir tu vida a lo que te está pidiendo que hagas.
 
PRACTICAR LA JUSTICIA es nuestro deberAunque eso signifique luchar solo, aun si no tuvieses a nadie quien te secunde o apoye en esto, no debes callar cuando tratan injustamente a otros. Ser justos debe ser un hábito diario que le grite al mundo que le pertenecemos a Cristo.
 
AMAR LA MISERICORDIA. Es Insistir en la santa necedad, aquella cualidad tatuada en nuestro ser, que nos empuja a perdonar y dar otra oportunidad al otro, aunque sabemos que volverá a pecar. Debemos ser buenos con los demás, aunque nos tilden de necios y tontos. Este mundo nos enseña egoísmo, pero Dios nos llama a ser misericordiosos.
 
HUMILLARTE ANTE TU DIOS. La llave maestra del discípulo de Jesús.
Para realizar todo lo anterior, descansamos en la idea primaria que el E.S. es soberano y sabe lo mejor para nosotros. Su voluntad es una invitación a posponer nuestra gratificación personal y apropiarnos de un estilo de vida de sencillez que nos lleva a necesitarlo. Humillarnos ante El es reconocerlo como Rey y aceptar que lo necesitamos.
 
EN RESUMEN: 1) No podemos desconectarnos del mundo en el que vivimos. Debemos ser testigos del Xto viviente para que el mundo se enamore de Él.  2) Insistir en hacer lo bueno, aunque seamos detestados. 3) disciplinarnos hacia una vida espiritual que resulte en tareas prácticas.

Con Cariño, Koheleth P.


 

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