Amando de verdad
El amor de Dios nos invita a vivir en la verdad. 1 Juan 4:8
Es muy posible que también estemos siendo
seducidos a vivir un estilo de vida donde nos parece normal que todos finjan y
no sean sinceros unos a otros. Pero debemos rechazar con todas las fuerzas de
nuestro ser este estilo de vida y ser francos con las personas
para conseguir que sus sentimientos ya no sean usados para hacer mal a nadie
sino afirmar sus vidas sobre la verdad, o sea Dios. [i]
Nuestra realidad es que
vivimos caotizados por la mala costumbre de mentir y eso nos conduce a
enfermarnos del alma. Una vez en este estado es muy fácil dejarnos seducir por
soluciones temporales y aquel asunto de amar se convierte en algo tonto, porque
en ese estado (enfermos espiritualmente) nos parece alguna tontería.
Quienes no llevan una vida auténtica se
engañan a sí mismos, creen en sus mentiras y a veces es para ocultar una
tragedia mayor, un pasado doloroso, un acto de huir y esconder en lagunas
metales episodios traumáticos de sus vidas, muy probablemente de su infancia.
Hay también los que, a propósito, sabiendo
que están mal, insisten en convencer a otros a través de engaños. NO son sinceros y
buscan dañar. Esa no debe ser la actitud de un cristiano. [ii]
Ahora, ¿Cuál vendría entonces a
ser nuestra certeza? Dentro de todos estos síntomas de una sociedad
fracturada y desmembrada por la avaricia y la ambición. La respuesta no se
encuentra en los filósofos, en los políticos, ni aun en los líderes religiosos.
Nuestra certeza es Xto. [iii]
No podemos evitar obedecer a Dios sobre este
tema, tampoco podemos evitar que siga existiendo maldad, hipocresía, mentiras y
mentirosos. Pero lo que si podemos hacer es tomar parte en este ejército que se
levanta con honestidad y poder del cielo, para resistir al enemigo de la
humanidad y decidirnos a pelear frontalmente contra su reino de mentiras y
perversión.
No estamos perdiendo el tiempo cuando
decidimos sujetarnos de Xto y aprender de Él las tácticas inteligentes que
necesitamos usar para vencer con el bien el mal que no nos da tregua. Vivir el
amor de Dios en comunidad es lo que anuncia al mundo que si hay un taller de
reparaciones para corazones fracturados. Que la Ekklesía si es un refugio para
los lastimados, los que recibieron las esquirlas del enemigo al intentar ser
felices.
¡Dios está con nosotros!
Con afecto: Koheleth Pereira
[i] Salmos 86:11 Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre.
[ii] Salmos
5:9 Mis
enemigos no pueden decir la verdad; su deseo más
profundo es destruir a los demás. Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una
tumba abierta; su lengua está llena de adulaciones.
[iii] Juan 14:6 Jesús le contestó: —Yo
soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio
de mí.

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