Amando de verdad

NO debe admirarnos que sea, con mucha frecuencia, doloroso el estilo de vida que llevan las personas en esta época que vivimos. Sus vidas son construidas a base de mentiras, algunas muy pequeñas que son desapercibidas y algunas muy grandes que ya se han convertido en hábitos que generan ganancias. De pronto ya no se sabe que es real y que no. Y los valores se ponen en la cuerda floja hasta llegar al extremo de vivir dentro de una ilusión.

El amor de Dios nos invita a vivir en la verdad1 Juan 4:8


El escritor estadounidense Leo Buscaglia escribió una vez, y cito: “Cuando un hombre posee amor ya no se encuentra a merced de fuerzas más poderosas que sí mismo, porque él mismo se convierte en una fuerza poderosa.” Y que en realidad no es otra cosa que lo que ya nos enseña el evangelio anticipadamente cuando a través de Juan apóstol nos dice: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. La invitación desde que Dios es y permanece, es a amar y solo a través de hacerlo podemos automáticamente transportarnos hacia una vida auténtica y original.

Es muy posible que también estemos siendo seducidos a vivir un estilo de vida donde nos parece normal que todos finjan y no sean sinceros unos a otros. Pero debemos rechazar con todas las fuerzas de nuestro ser este estilo de vida y ser francos con las personas para conseguir que sus sentimientos ya no sean usados para hacer mal a nadie sino afirmar sus vidas sobre la verdad, o sea Dios. [i]

Nuestra realidad es que vivimos caotizados por la mala costumbre de mentir y eso nos conduce a enfermarnos del alma. Una vez en este estado es muy fácil dejarnos seducir por soluciones temporales y aquel asunto de amar se convierte en algo tonto, porque en ese estado (enfermos espiritualmente) nos parece alguna tontería.

Quienes no llevan una vida auténtica se engañan a sí mismos, creen en sus mentiras y a veces es para ocultar una tragedia mayor, un pasado doloroso, un acto de huir y esconder en lagunas metales episodios traumáticos de sus vidas, muy probablemente de su infancia.

Hay también los que, a propósito, sabiendo que están mal, insisten en convencer a otros a través de engaños. NO son sinceros y buscan dañar. Esa no debe ser la actitud de un cristiano. [ii]

Ahora, ¿Cuál vendría entonces a ser nuestra certeza? Dentro de todos estos síntomas de una sociedad fracturada y desmembrada por la avaricia y la ambición. La respuesta no se encuentra en los filósofos, en los políticos, ni aun en los líderes religiosos. Nuestra certeza es Xto. [iii]

No podemos evitar obedecer a Dios sobre este tema, tampoco podemos evitar que siga existiendo maldad, hipocresía, mentiras y mentirosos. Pero lo que si podemos hacer es tomar parte en este ejército que se levanta con honestidad y poder del cielo, para resistir al enemigo de la humanidad y decidirnos a pelear frontalmente contra su reino de mentiras y perversión.

No estamos perdiendo el tiempo cuando decidimos sujetarnos de Xto y aprender de Él las tácticas inteligentes que necesitamos usar para vencer con el bien el mal que no nos da tregua. Vivir el amor de Dios en comunidad es lo que anuncia al mundo que si hay un taller de reparaciones para corazones fracturados. Que la Ekklesía si es un refugio para los lastimados, los que recibieron las esquirlas del enemigo al intentar ser felices.

Vamos que aún resta mucho por hacer y conquistar.

¡Dios está con nosotros!

Con afecto: Koheleth Pereira 



[i] Salmos 86:11 Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre.

[ii] Salmos 5:9 Mis enemigos no pueden decir la verdad; su deseo más profundo es destruir a los demás. Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta; su lengua está llena de adulaciones.

[iii] Juan 14:6 Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.

 

Comentarios

Entradas populares