Reflexión Bíblica de la Tarde
𝐋𝐮𝐜𝐚𝐬 𝟐𝟐:𝟑𝟗-𝟒𝟔 𝐓𝐫𝐚𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐞𝐧 🅻𝐞𝐧𝐠𝐮𝐚𝐣𝐞
𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥


𝟑𝟗 𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐬𝐚𝐥𝐢ó 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐬𝐞 𝐟𝐮𝐞 𝐚𝐥 𝐌𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐎𝐥𝐢𝐯𝐨𝐬, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐬𝐮 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞. 𝐋𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜í𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐚𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚ñ𝐚𝐫𝐨𝐧.
𝟒𝟎 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐚𝐥 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫, 𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐣𝐨: «𝐎𝐫𝐞𝐧, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐚𝐧 𝐬𝐨𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐝𝐫á𝐧.»
𝟒𝟏 𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐬𝐞 𝐚𝐥𝐞𝐣ó 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜í𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬, 𝐬𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐨𝐝𝐢𝐥𝐥ó 𝐲 𝐨𝐫ó 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬: 𝟒𝟐-𝟒𝟒 «𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞, ¡𝐜ó𝐦𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨! 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐮𝐜𝐞𝐝𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭ú 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬.» 𝟒𝟓 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧ó 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐚𝐫, 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬ó 𝐚 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜í𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫ó 𝐝𝐮𝐫𝐦𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨, 𝐩𝐮𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐭𝐚𝐧 𝐭𝐫𝐢𝐬𝐭𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞𝐬 𝐡𝐚𝐛í𝐚 𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨. 𝟒𝟔 𝐄𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐣𝐨: «¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮é 𝐝𝐮𝐞𝐫𝐦𝐞𝐧? ¡𝐋𝐞𝐯á𝐧𝐭𝐞𝐧𝐬𝐞 𝐲 𝐨𝐫𝐞𝐧, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐚𝐧 𝐬𝐨𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐝𝐫á𝐧!»
A veces el consejo que pedimos por ayuda no es un SI o NO como respuesta, sino el mandato de hacer una parada reflexiva.
A veces no necesitas un SI o un NO como respuesta, sino arrodillarte y pensar en Jesús con respeto reverente.
Si no oras en secreto, si tu vida privada no está salpicada de oración personal, es muy posible que solo sepas mucho de biblia, pero no tengas poder espiritual. El mismo que se descubre a los pies de Cristo en agónica expectación...
Hay muchos cristianos conocedores de biblia hasta el cansancio, muy doctos, pero inertes y desabridos a la vez. Es porque desestiman pasar tiempo a solas con Dios en oración. Cuando oración y estudio bíblico deberían ir de la mano.
Cuantas, y no pocas, veces me a sucedido que leyendo un libro o estudiando para componer una homilía siento el llamado de Dios a estar con Él en dulce oración. Después de llorar en silencio por un largo rato, seco mis lagrimas y continúo leyendo, investigando, etc.
No debemos dar por sentado a priori de predicar que ya todo está implícito en el sermón que se está realizando, o cualquier otra actividad de la vida. siempre debemos estar atentos a la voz de Dios, a su llamado a estar con El en oración todo el tiempo que sea necesario. Perderse del tiempo y de todo lo que pasa a nuestro alrededor mientras disfrutamos esta experiencia restauradora.
Orar rejuvenece a todos quienes amamos al Señor, nos limpia, consuela y encausa, nuestras convicciones salvíficas.

Comentarios
Publicar un comentario