II.- ANTES, AHORA Y DESPUÉS.

Para nuestro Padre que está en los cielos somos una nueva creación, y El está muy feliz de que ahora si podamos disfrutar al máximo nuestra vida. Para esto debemos permanecer en esta posición, o sea en Cristo. 

A Dios hay que aceptarlo como:

REDENTOR de mí pasado (Antes).

Redimir significa pagar una deuda (hipoteca). En el Antiguo Testamento la persona que fuera a saldarla, debía cumplir tres requisitos: ser pariente del deudor, poseer los medios y querer pagar. Levítico 25:47-49 47 »Si un extranjero o un residente transitorio entre ustedes se enriquece, y uno de tus compatriotas se empobrece y tiene que venderse a un extranjero o a un familiar de ese extranjero, 48 no perderá su derecho a ser rescatado después de haberse vendido. Podrá rescatarlo cualquiera de sus parientes: 49 un tío, un primo o cualquier otro de sus parientes. Y, si llegara a prosperar, él mismo podrá pagar su rescate.

Jesús se hizo pariente nuestro Hebreos 2:16-18 16 Pues, ciertamente, no vino en auxilio de los ángeles, sino de los descendientes de Abraham. 17 Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar[a] los pecados del pueblo. 18 Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados.

No pecó (no se endeudó) Hebreos 4:15 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. 

Y quiso ir a la cruz por cada uno de nosotros Juan 10:17-18 17 Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. 18 Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Este es el mandamiento que recibí de mi Padre».

Yo ya estaba en deuda, pero ahora El pago por mis pecados. Ya no hay más culpa. La sangre de Cristo me ha lavado. Nadie se puede meter con mis pecados Miqueas 7:19 Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados. 

Tengo Libre entrada a la presencia de Dios. (al trono de la Gracia). El me escucha y responde con poder Jeremías 33:3  “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”.

Conocemos a muchos a nuestro alrededor que no creen en Jesús porque cargan culpas. Piden siempre perdón por lo mismo. No piden o se conforman con poco. Son hijos, pero no viven como tales. Dios redime el pasado; entra en él y arranca los pecados y toda maldición. Toma mi pasado y lo hace nuevo. Entra y transforma lo que me ha dañado. 

Debo permitirle a Jesús entrar en mi pasado, El no fuerza nada. Debo saber que es Jesús quien entra, no un mero hombre. Dios quiere darme sanidad interior. El primero limpia la tierra y luego edifica.

Cuando el pasado ha sido doloroso, a veces uno se olvida (como mecanismo de defensa). Quedan heridas, dolores, problemas no resueltos. En ocasiones es necesario pedirle a El que te muestre que hay que solucionar en tu pasado. Él lo traerá a la mente. Entonces, cuando Dios te hable sé rápido para las decisiones:

 a.-Perdonando: es ser libre del odio, la amargura, la ira.

 b.- recibiendo perdón (aceptándolo)

Si quiero un buen presente y un buen futuro. Tengo que empezar con un buen pasado. Dios redime de todo pecado hecho por mí y de todo daño hecho por otros.

RECUERDA QUE: Jesús SI te ama.

Comentarios

Entradas populares